La Cruz de Jerusalén esté delante de mí. Jesucristo sea el que hable por mí. Detén Señor a todos mis enemigos y que se arrepientan de todo corazón. Que mi Padre sea el Señor.
San Pedro, San Juan Bautista, Santiago sean mis padrinos, para que me guarden todos los alrededores de mi casa y todo lo que sea de mi obligación.
María Santísima en compañía de su Madre preciosa, sean mis madrinas, para que resguarden mi cuerpo de todo peligro. Amén. Jesús, María y José.
Santa Elena y Santa Marta, el ánima sola y las ánimas benditas del purgatorio, me libren de los malos pensamientos y de toda persona Que quiera proceder de mala fe en contra mía. San Juan Nepomuceno, a vos invoco para que paréis la lengua al que mal desea para mí.
A San Raphael Arcángel para que se digne darme salud.
San Francisco de Paula, mi Señora de la Caridad, San Antonio, el Salvador del Mundo, sean los que me guarden, me custodien por donde quiera que yo vaya. Para que ninguno piense nada malo en mi contra.
Amén. Jesús, María y José.
El Padre Eterno y las tres Divinas personas, sean los que me guarden de todo lo que a mi persona afecte.
Para que pueda salir siempre bien en todo lo que mi pensamiento me dicte.
Para
que nadie me estorbe en el camino por donde transite. Para salir
siempre franco en mis negocios. Para que todas mis intenciones me salgan
como yo quiero. Amén.
Jesús, María y José.
Se reza un Padre Nuestro y Ave María.

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